Se trata de un tratamiento muy habitual para recuperar el color natural de los dientes volviendo a un tono más claro y así recuperar una sonrisa más juvenil.

Las causas más habituales por las que los dientes se oscurecen y pierden su color blanco son el envejecimiento y el consumo habitual de ciertas bebidas y alimentos que colorean además el consumo de tabaco también es perjudicial para mantener unos dientes blancos.

En definitiva, el café, el té, vino tinto, refrescos azucarados, bebidas gaseosas y bebidas energéticas de forma generalizada debido a su alta concentración de cromógenos es perjudicial para la dentadura. Consumir frutas y verduras de color intenso como las moras, arándanos, cerezas, remolacha… que contienen un potente pigmento colorante tampoco beneficia. Los cítricos, la salsas de soja y los vinagres no colorean pero su acidez o sus agentes decolorantes son agresivos y puede debilitar el esmalte que nos producirían manchas. Y evidentemente y por último cualquier golosina y caramelo con exceso de azúcar y alta cantidad de colorantes son los mayores agentes perjudiciales para mantener unos dientes blancos y sanos. Es conveniente reducir el consumo de esos alimentos, mejorar la higiene bucal y aumentar el consumo de otros alimentos como frutas y verduras de textura fuerte y fibrosa como manzanas, zanahorias, apio, espinacas y lácteos y sus derivados que además de aportar calcio aumentan la segregación de saliva.

Sonrisa perfecta

Por lo tanto, si notas que tus dientes han perdido su blancura habitual, no esperes. El blanqueamiento es una técnica sencilla e indolora y en muy pocas sesiones, podrás recuperar unos dientes blancos que además con una buena higiene bucal es muy duradero.

El proceso que seguimos en nuestra Clínica Dental Esteve de Miguel es un proceso mixto en el que realizamos un tratamiento en la clínica y posteriormente el paciente continúa en su casa. En la clínica, actuamos sobre los dientes con una concentración de peróxido en un porcentaje adecuado y activado mediante lámparas adecuadas que trabajan con longitudes de onda óptimas para el tratamiento. El resto del tratamiento se puede hacer en clínica pero en muchos casos se preparan férulas con geles de peróxido con menor porcentaje para que el paciente se lo ponga durante unas horas hasta obtener el resultado que deseamos.

Las sesiones clínicas son las más importante porque conseguimos bajar dos o tres tonos la coloración de los dientes. La segunda fase dura en función de lo que se estipule en cada caso pero habitualmente en unas semanas el tratamiento está finalizado. Después de esto una revisión anual mantendrá el tono adquirido.

La utilización de agentes blanqueadores, es decir de peróxidos sin la supervisión de un odontólogo puede ser nocivo y producir lesiones e irritaciones irreversibles por lo que siga siempre un tratamiento de este tipo con la supervisión de un profesional.

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